Liberal, libertaria y siempre por la libertad
| Protestas en Venezuela |
Nunca quise involucrarme tanto en política porque al final, entre tanta suciedad, terminas amargándote la vida, pero, como decía, en un país que está completamente polarizado y que al final del día todos hablan sobre la crisis política, económica y social del país, es difícil no terminar emitiendo una opinión sobre el PSUV, Maduro, MUD, Capriles -siga agregando usted cualquier dirigente político-. Siempre me sentí diferente entre tantos azulitos y rojitos, siempre tuve una percepción distinta a los demás, pero nunca encontré -no lo busqué- una ideología que fuese más acorde a mis pensamientos.
Todo eso hasta hace unos meses atrás -exactamente 10 meses-, que me encontré con una persona en Twitter que en su biografía tenía justo las palabras que llevan por título éste articulo, debo aclarar que para ese momento no tenía ni idea sobre lo que trataba esas palabras -tampoco es que ahora sea una erudita en el tema- pero me he ido formando sobre estos conceptos, y ahora me parece inaudito que alguien no sepa sobre ellos, o peor, me parece inaudito alguien que sepa sobre ellos y no los comparta, pero eso ya es harina de otro costal.
Hoy, con un poco más de experiencia, entiendo los beneficios de vivir en libertad, me he enamorado de sus ideas y sus principios, y es ese amor por la libertad que me permite hacer este artículo. Estoy en contra de cualquier sistema colectivista -cualquiera de sus variantes- ya que atenta contra la libertad individual, promueven la miseria, y buscan el control total de los individuos. Defiendo firmemente la libertad individual, el libre mercado, la iniciativa privada. Me opongo firmemente a la intervención del Estado en la vida privada de los individuos, y es por ello que abogo por la limitación del Gobierno, para que de esta manera, regulen la vida pública sin interferir en la vida privada de cada uno de los individuos pertenecientes a una sociedad.
Por eso yo creo que esta Venezuela sería mejor si se promovieran las ideas de libertad, si se dejara de ver el individualismo como algo malo y egoísta, si se empezara a considerar al individuo como primordial y que tiene el derecho de ejercer plenamente su libertad, más allá de los aspectos colectivos. La libertad debe ser un derecho inviolable, libertad de pensamiento, de culto, de expresión, de asociación, de prensa, donde el único límite consiste en no afectar la libertad y el derecho de los demás.
Creo en el principio de igualdad ante la ley, es decir, todos los ciudadanos somos iguales ante la ley y ante el Estado. Los dirigentes políticos son simples seres humanos y ellos no tienen derechos superiores a los de cualquier otro individuo. Creo en el derecho a la propiedad privada como fuente de desarrollo. Creo en el establecimiento de códigos civiles, constituciones e instituciones basadas en la división de poderes. Defiendo la libertad de cultos y la separación del estado y la iglesia en un Estado laico. Creo firmemente que para el progreso de una sociedad se tienen que desarrollar los derechos individuales de los miembros de la misma.
Me enamoré de esas ideas, aunque en el país donde vivo parezca no ejercerse ninguna de ellas. Creo firmemente que si indagamos, si cuestionamos todo aquello que nos dicen nuestros -pésimos- dirigentes políticos, si vemos más allá de esos dos polos, si empezamos a leer entre líneas, y principalmente, si decidimos luchar por nuestra libertad, podemos lograr aquello que la MUD todavía no logra -porque no quiere lograrlo-, que es derrocar al régimen. Las dictaduras no se revocan, se derrocan.